Diario de un Emo

Jueves 15/01, 15.36 PM, General Paz y Rivadavia.

Estoy esperando el colectivo, no se cual, no tengo un destino premeditado, sólo quiero ir a donde nadie quiera, la vida es dificil y quiero hundirme en esa dificultad yo sólo.

Jueves 15/01, 16.59 PM, General Paz y Rivadavia.

No encuentro ningún colectivo que vaya a donde nadie quiera ir, sigo esperando un poco más. La radio creo que dijo que está haciendo una temperatura de 39 grados a la sombra pero no estoy seguro ya que sintonizo mal la radio a propósito para que mis oídos sufran ya que el sufrimiento es la única forma real de alcanzar el placer, de todas formas yo no estoy a la sombra sino que estoy a pleno rayo de sol cabeceando sus rayos con mi gorro negro de lana ya que no hay calor más grande que el del infierno que llevo dentro mío.

Jueves 15/01, 17.12 PM, General Paz y Rivadavia.

Paré un 28 y le pregunté al chofer si iba a donde nadie quiere ir pero me parece que no interpretó bien mi pregunta ya que me respondió que era un pelotudo y me escupió la flema más verde que vi en mi vida, con mi mano la froté y la desparramé por todo mi rostro, estoy seguro de que realmente me lo merecía.

Jueves 15/01, 18.26 PM, General Paz y Rivadavia.

Una vez más en esta miserable vida que me tocó me tuve que dar por vencido, estoy en un colectivo que va a un lugar llamado “La salada” no se qué será exactamente ese lugar pero el chofer me dijo que estaríamos llegando a eso de las 12 am por lo que de seguro no va a haber mucha gente y voy a poder disfrutar de la soledad que es mi única compañera en este vacío sin sentido que algunos optimistas llaman “vida” pero que yo llamaría “ironía”

Viernes 16/01, 00.02 AM, La Salada.

Al bajar del colectivo sin motivo alguno el chofer me escupió la nuca y debo reconocer que esa flema no era tan verdosa pero era un poco más abundante, en fin, seguramente me lo merecía también.

Viernes 16/01, 03.54 AM, La Salada.

Nunca imaginé que en un lugar así y a esta hora iba a haber tantas personas, al principio me decepcioné y comencé a tatuarme el rostro de mi difunto hamster en mi pecho con un pedazo de vidrio que encontré tirado junto a un linyera pero luego pensé en que quizás todas estas personas aquí presentes bajo la lúgubre luz de la luna eran almas en pena al igual que yo, seres incomprendidos que vagamos bajo el manto de la inmensa noche buscando alivio en el más pleno dolor. Decidí charlar, mezclarme con estos seres, compartir miserias, desgracias, agonías, unirnos en la más pura des-unión. Me acerqué a una chica que estaba parada detrás de un puesto donde vendían billeteras y le hablé.

Viernes 16/01, 04.22 AM, La Salada.

Transcripción del diálogo con la chica.

Yo – Hola, me llamo Gregorio, este tajo en el brazo me lo hice cuando comprendí que mi nacimiento no fue planeado.

Chica– …

Yo – Y este otro acá en la pierna me lo hice cuando descubrí que toda mi infancia mis padres me ocultaron cosas como ser que los reyes magos y papá noel no existen, ¿Qué clase de personas pueden engañar a un pequeño inocente con cosas así?

Chica – …

Yo– Y este corte a la altura del cuello me lo hice cuando mi primer novia me dejó y se fue con mi mejor amigo, que casualmente ahora es la pareja actual de mi madre. El dice que me quiere como si fuera su hijo pero el hecho de que tenga mi misma edad no lo hace muy creíble, yo simulo quererlo pero siempre por las noches pincho con alfileres un muñeco suyo.

Chica – …

Yo – Veo que vos también tenés cortes en la cara ¿Qué simbolizan? ¿Opresión de este sistema inmundo que no nos deja respirar? ¿Falta de afecto por parte de los seres que deberían cobijarte sobre su tibio regazo? ¿Soledad? ¿Vacío espiritual? ¿Falta de sentido en tu accionar?

Chica – Una vieja concheta bigote me surtió un paraguazo cuando le arrebaté la cartera y más vale que me comprés una billetera y dejes de hablar gilada gato porque sino te zarpo la llanta.

Yo– …

Viernes 16/01, 06.35 AM, La Salada.

El pasto está fresco y al caminar descalzo sobre él da una sensación muy agradable motivo por el cuál decidí caminar sobre el canto rodado y pedazos de vidrios que quedaron desparramados trás una oleada de botellazos  dirigidos hacia mi cuando pregunté en un puestito si no tenían algún cd de My Chemical Romance.

Viernes 16/01, 06.45 AM, La Salada.

El diente flojo no es problema, tarde o temprano uno termina siendo un cuerpo inerte y sin vida y ya no necesita masticar más nada, de todas formas fue culpa mía ya que la trompada iba dirigida a mi pecho pero yo puse la cara para que duela más. Debo reconocer que tanto dolor junto no genera el placer esperado pero calculo que en cuanto pueda sacarme de la clavícula el pedazo de hierro oxidado que me clavó la chica del puesto de las billeteras cuándo le dije “¿Ese billetera de ahí no es la mia?” voy a estar mucho mejor.

Viernes 16/01, 06.49 AM, La Salada.

Finalmente el diente cayó, lo guardo de recuerdo, una herida más en esta guerra contra las garras de la inmunda existencia, lo guardo en mi mochila junto a mi dedo índice auto-extirpado el día que descubrí que mi mamá es en realidad mi papá.

Viernes 16/01, 07.12 AM, La Salada.

Está amaneciendo, las heridas están cicatrizando, razón por la cuál en vez de caminar voy reptando contra los yuyos para que se vuelvan a abrir y con un poco de suerte infectar. A lo lejos se acercan 8 muchachos de un tamaño muy considerable, puedo ver en su forma de caminar que son figuras errantes, seres que dudan del motivo real por el cuál debemos soportar este sufrimiento inmenso que culminá con la muerte, el más hermoso de los placeres. Quizás pueda terminar este viaje revelador haciendome unos buenos amigos.

Día, hora y lugar desconocido.

No se muy bien dónde estoy, el olor no es muy agradable puesto que esta libreta y la lapicera las encontré albergadas en mi recto. No recuerdo cómo llegué aquí, lo último que recuerdo es que me acerqué a los ocho muchachos con los brazos abiertos y les dije “Un abrazo puede hacer que esta espesa oscuridad se aclare momentaneamente hasta que las sombras vuelvan a deshacer nuestras entrañas, disfrutemos del ínfimo instante de pseudo-felicidad que el efímero y triste destino nos preparó para este sórdido amanecer” y no recuerdo nada más… Ah si, los muchachos me preguntaron si conocía a un tal Marcelo…



2 comentarios to “Diario de un Emo”

  1. JnK Says:

    La Salada no abre los Viernes, solo Martes y los Sabados…. tu post no es verídico

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