Literatura Delort

En esta edición de “Literatura Delort” compartimos un extracto del libro “Toto y Clarita: una historia de amor” de un autor anónimo.

El día 12 de Agosto de 1932 no iba a ser un año más en la vida de Juan Román Sebastián Ignacio Hugo Rodolfo Cárdenas Espósito Lubrich Herkstenck Lynch, mejor conocido como “Toto”, ese día Toto conocería a Clarita, la madre de su único hijo, Lucas Pascual Sergio Orlando Vladimir Elthon Luciano Garrafa Marcos Juana Hermenegildo Thiago Ismael Odioamispadres Cárdenas Espósito Lubrich Herkstenck Lynch. La historia de ellos es una de esas historias de amor mágicas, de esas que vale la pena contar y rememorar a lo largo de los años. Toto conoció a Clarita en una reunión de Acariciadores de Mangostas Anónimos, fue amor a primera vista, bueno, en realidad fue a segunda vista dado que la primera vez que se vieron Toto terminó abotonado a un ovejero alemán por cuestiones a saber. Clarita sentía mariposas en el estómago cada vez que Toto tomaba la palabra en las reuniones, después descubrió que no eran mariposas sino que tenía cálculos renales pero eso no viene al caso, la cuestión es ella quedaba fascinada por la convicción y el sentimiento que Toto imponía a cada palabra, a cada gesto que tenía para con cualquier tipo de mangosta. Toto por su parte, al escuchar la cálida y angelical voz de Clarita, tenía que irse corriendo a cambiar su ropa interior llegando a batir el récord de 12 cambios de calzoncillos en media hora. Clarita no tomó ésto como algo romántico al principio pero luego se acostumbró, en parte debido a que tenía una empresa familiar dedicada a la venta de ropa interior masculina y esta situación los sacó de la quiebra inminente  a la que se enfrentaban. Con el correr de las reuniones, Toto y Clarita fueron afianzando su relación hasta que finalmente formalizaron.   Un día martes a las 15.53 decidieron ponerse de novios oficialmente y para celebrarlo hicieron una fiesta donde por cuestiones a saber, cuatro enanos apellidados Firuleto terminaron detenidos en la comisaría séptima de Curuzú Cuatiá. Con el correr de los años Toto fue superando su incontinencia en la zona baja y junto a Clarita decidieron emprender un proyecto que los sacaría de la mediocre situación económica en la que la pareja estaba inmersa, pidieron un préstamo en el Standart Garompete Bank y pusieron el primer puestito de merca de la costanera. A simple vista el negocio parecía ser genial pero cuando indagaron más a fondo descubrieron que la venta de cocaína estaba prohibida en cualquier parte del mundo, exceptuando la casa de Wilfredo Iudica, tatarabuelo de actual conductor televisivo con tendencia al boludismo. Ya sin el negocio de la ropa interior y sin el puestito de merca, la pareja parecía tocar fondo y en medio de la tormenta un buen día salió el sol. Luego hubo un 80% de humedad y por la noche nubosidad variable pero nada que el amor de esta pareja no pudiera superar. De a poquito la pareja comenzó a reestructurarse económicamente, en parte por las 18 hs al día que Toto trabajaba en la venta de tumbas para hamsters y por otro lado gracias al dinero de la prostitución que Clarita ejercía a escondidas. Hacia 1940 las cosas parecían andar bien. Pero el destino les jugó otra mala pasada, Clarita caería brutalmente enferma en manos de un mal inédito hasta el momento, el mal de Chagar, enfermedad que consiste en la imposibilidad de poder cantar en himno nacional en pakistaní, de atrás para adelante y haciendo la vertical al mismo momento. La depresión de Clarita llegó a un nivel extremo al punto tal de que intentó hacerse amiga de Eduardo Feinmann. Por su parte Toto comenzó a tener una afición por el alcohol y por lamer africanos que venden anillos en las estaciones de trenes lo que lo llevaría a caer en prisión en más de una ocasión. Incluso no siempre caía, a veces entraba caminando normalmente. En una de sus tantas estadías en la prisión interestatal de Burzaco, un presidiario llamado Negro Boa, mundialmente conocido por dormir un Jabalí de un estornudo, abusó de él y luego lo golpeó hasta la muerte. El día que Clarita fue informada de este desafortunado suceso se encontraba camino a la prisión para visitar a su marido e informarle que iba a ser padre. Clarita crió sola a su pequeño hijo hasta que éste cumplió los 4 años de edad. Entre los 4 y los 8 años fue criado por un grupo de chimpancés mientras ella se desintoxicaba de su adicción al jarabe de brótola. Cuando el jóven Lucas Pascual Sergio Orlando Vladimir Elthon Luciano Garrafa Marcos Juana Hermenegildo Thiago Ismael Odioamispadres Cárdenas Espósito Lubrich Herkstenck Lynch cumplió los 9 años, su madre fallece en una situación muy confusa que involucra una tenaza, dos cangrejos y el motor de un rastrojero. 

Hasta aquí la historia de Toto y Clarita, en la próxima edición de “Literatura Delort” by Miro de Atrás haremos una reseña de la trilogía titulada “El origen de mi nombre” que tiene como autor a ni más ni menos que el hijo de Toto y Clarita.

 

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