El origen de las cosas

Bueno, en este solemne acto todo el staff de MIRO DE ATRÁS (que consta de mí y el duendecillo volador que me sigue a todos lados) queremos inaugurar una nueva sección dentro del Blog, la misma se llama EL ORIGEN DE LAS COSAS  y simplemente trata de echar un poco de luz a esos pequeños misterios indescifrables del cosmos como por ejemplo la encefaloforma de Cacho Castaña o cómo es que Gisela Marziotta cada año que pasa está más cogestible. En esta primera entrega vamos a revelar el origen de la frase “Me lo contó un pajarito”.

Corría el año 1792 hasta que se le jodió tibia y peroné y comenzó a trotar despacito, luego a caminar hasta finalmente arrastrarse parando cada dos o tres cuadras a comprarse un morcipán en la costanera. Darío Gustavo Rogelio Sebastian Piripeto Páez, alias “El  Gordo Molleja” era lo que se conoce vulgarmente como “trapito” o “eameo peso pa´ la birra” de la comarca de Tristán Suarez. Eran tiempos duros y su negocio se venía a pique, principalmente porque cuidar autos en una época donde siquiera se habían inventado los autos no era un negocio redondo, aunque tampoco era cuadrado y muchísimo menos paralelográmico. Urgido por la necesidad de llevarse algún tipo de alimento a la boca, se tomó el 152 que hace Olivos- La Boca pero se dio cuenta que se olvidó los alimentos en casa así que se bajó a medio camino y volvió (Los autos no se habían inventado aún pero los colectivos sí, al menos eso figura en el boletín oficial del año 1792 expedido por la universidad de Ohio). El Gordo Molleja no era un tipo que le escape al laburo, todo lo contrario, en su vida pasó por un sinfín de profesiones siendo las más destacadas enderezador de bananas con las nalgas, depilador de cobayos y vendedor de tumbas para dromedarios. Es así que desesperado por la escases de trabajo decidió vender todos sus bienes para llevar a cabo un nuevo emprendimiento, así  se despegó de 3 pelusas de ombligo, una galleta con la forma de una nube con forma de Ante Garmaz y una remolacha, sus únicas pertenencias. Con el dinero obtenido de la venta de sus preciados bienes alquiló un pequeño local donde se dedicó día  y noche a usufructuar su cuerpo. Por algún motivo pensó que iba a ser una buena idea y una gran fuente de ingresos pero al parecer a la gente de esa época no le parecía apetecible la oferta de por unas chirolas poder frotar sus genitales contra un hombre de 156 kilos, apenitas menos peludo que Alf y con la misma cantidad de extremidades que de dientes. Su emprendimiento falló, el Gordo Molleja cayó en una profunda depresión y las drogas golpearon a su puerta, como nadie abrió se metieron por la ventana con carpa y luego hicieron con él lo que quisieron. El pobre Gordo Molleja se metió en la nariz todo lo que le pasó a menos de dos kilómetros incluyendo dos Barbies, una cebolla de verdeo, un Polino y cómo no, kilos y kilos de papota. Llegó a batir el record de 3 años y 4 meses sin dormir, apenas superado por un Noruego al cual le habían cortado los párpados por tocarle el culo a la novia de un jeque árabe y no volvió a dormir hasta el último de sus días. Ya harto de la fafafa comenzó a caer en drogas más duras como la Heroína, así fue que tuvo graves problemas con La Mujer Maravilla y con Xena la princesa guerrera. Apenas quedaban vestigios de lo que alguna vez supo ser el Gordo Molleja, según dicen, esa fue su época más dura, apenas podía pronunciar palabras legibles y coherentes y sus allegados llegaron incluso a comparar su estado con el de Lilita Carrió.  Sus últimos días pasaron sin pena ni gloria, ya sin hogar, sin ingresos y con solo 3 empanadas para dos personas, su última experimentación con drogas fue de la mano del LSD y es acá donde esta historia cobra real importancia, antes de morir, el Gordo Molleja de ácido tuvo una aparición que cambió el rumbo de la historia de la humanidad, frente a sus ojos, un pajarito con la cara de Rolando Graña se le apareció así sin más. El Gordo Molleja se quedó atónito:

GM: ¿Pajarito, qué quieres de mí?

P: Nada Gordo Molleja, de vos no quiero nada, sólo vengo a contarte algo.

GM: Dime, ¿Es acerca de quién va a ganar el Gran Hermano?

P: Estamos casi en el 1800 aún no se inventó Gran Hermano.

GM: Ah cierto ¿Entonces?

P: Primero prométeme que si alguien te pregunta, vos vas a decir “me lo contó un pajarito”.

GM: Te lo prometo…

No sabemos bien qué es lo que le dijo el pajarito a El Gordo Molleja porque en ese momento la transmisión fue interrumpida por una cadena nacional pero lo importante es que acabamos de develar el origen de la frase así que una vez cumplida nuestra misión, el duendecillo volador y yo nos disponemos a hacer  caca.

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